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Sociedad

Argentina es el país más austral del continente americano. Su sistema de gobierno asume la forma de una democracia representativa, republicana y federal. El poder ejecutivo está a cargo de un presidente que tiene un mandato de cuatro años con posibilidad de una reelección y el poder legislativo es bicameral. La Cámara de Diputados tiene 257 representantes que son elegidos también por cuatro años y la Cámara de Senadores consta de 72 integrantes a razón de tres por cada uno de los 24 distritos electorales del país. Su mandato es de seis años.

Aunque no haya legislación que así lo establezca, se considera que el idioma oficial es el español. Desde la reforma constitucional de 1994 también se reconoce el derecho a la educación bilingüe de las poblaciones indígenas. Algunas provincias como Chaco y Corrientes han incluido desde entonces el idioma de sus pobladores originarios como oficiales dentro de su territorio junto al español.

Según el último censo realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) en el año 2010 Argentina contaba con 40.117.096 habitantes, aunque por la tasa de crecimiento se proyecta que actualmente (2018) la población ronda los 44.494.502. El 51% de estas personas nacieron mujeres.

Argentina es el octavo país en el mundo en función de su superficie, pero ocupa el lugar 32 en términos de cantidad de habitantes (Banco Mundial, 2017). Al cruzar ambas variables se transforma en uno de los países menos densamente poblados de la tierra al ocupar el puesto 196 entre los 222 de los que el Banco Mundial lleva registro.

Al interior de sus fronteras sus habitantes se encuentran distribuidos de manera poco homogénea: a pesar de ser una república de 23 provincias, el 46% de su población se concentra dentro de los límites de una sola: la Provincia de Buenos Aires. Allí se encuentra también la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que es la capital del país, y que en 200 kilómetros cuadrados alberga casi tres millones de habitantes, representando el distrito de mayor densidad poblacional con 14.216 habitantes por kilómetro cuadrado. Para evaluar la desproporción alcanza con mencionar que la densidad a nivel nacional es de 10,7 habitantes por kilómetro cuadrado (INDEC, 2010). Como en Argentina el voto es obligatorio, la distribución de la población también resulta determinante para definir las autoridades a nivel nacional.

Durante el período colonial, Buenos Aires formó parte del virreinato del Río de la Plata y su puerto era uno de los más importantes desde donde se extraían riquezas del continente para llevar a España. La conquista ya había dado un primer paso en el sometimiento de la población indígena y el proceso de constitución del Estado Nacional en la región avanzó en su aislamiento y erradicación.  

Si bien el último censo registró apenas un millón de personas que se reconocían indígenas (2,4% del total de las encuestadas), las dificultades para registrar a la población descendiente de pueblos originarios hace pensar que su número es mucho mayor. El Estado identificó 38 pueblos en todo el país y el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) unas 1653 comunidades diferentes. La mayor concentración de ellas se encuentra en las provincias del norte y en la zona cordillerana austral.

La mayoría de la población nacional es descendiente de inmigrantes. Hasta 1940 la inmigración provino fundamentalmente de Europa occidental. Pero en las últimas décadas la proporción se modificó recibiendo una mayor cantidad de inmigrantes de los países limítrofes. De todas maneras el porcentaje de habitantes censados en 2010 que había nacido en otro país era de apenas un 4,5%.

La población argentina es fundamentalmente urbana. Al realizarse el último censo nacional, el 91% de los habitantes residía en ciudades. Pero dada la distribución heterogénea a lo largo del país puede encontrarse que en las provincias del norte entre dos y tres de cada 10 personas viven en áreas rurales. Es el caso de Santiago del Estero (31%), Misiones (26%), Catamarca (23%), Formosa (19%) y Tucumán (19%).

Entre los servicios básicos puede destacarse que tres de cada veinte personas no tiene acceso al agua potable y casi la mitad de la población no tiene cloacas. Estos valores también se agravan en el norte del país, donde la proporción de habitantes con Necesidades Básicas Insatisfechas puede triplicar los valores de la capital (donde era de alrededor de un 7% en 2010).

La constitución nacional no establece un credo oficial, aunque reconoce que el gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano. No hay tampoco estadísticas oficiales sobre religión, pero la última encuesta de autopercepción religiosa realizada por Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en 2008 estimó que el 76,5% de la población se consideraba católica e identificó un 11,3% indiferente.

Desde 1884, en que se sancionó la primera ley de educación, la enseñanza es gratuita. Su obligatoriedad se fue ampliando con el correr del tiempo y en la actualidad cubre 14 años desde el nivel inicial (a los 4 años del niño o niña) y h [JB1] asta el secundario inclusive. La tasa de alfabetización del país entre los mayores de 10 años es del 98%.

Confianza en los medios y seguridad para trabajar en ellos

La sociedad argentina es especialmente desconfiada de los medios de comunicación. Así lo establece un informe de enero de 2018 del Pew Research Center, una consultora de medios y política con sede en Estados Unidos que se encuentra entre las más reconocidas. En su ranking nuestro país se encuentra en el puesto 35 de confianza en los medios entre los 38 países relevados. Apenas el 37% de los argentinos cree que la prensa cubre temas políticos razonablemente bien; solo un 38% dice que las noticias de gobierno se cubren bien y un 57% directamente dice que lo hacen mal.

La estadística se asemeja bastante con la que da el Instituto Reuters en su Digital News Report de 2018, donde se cifra en 41% la confianza de los argentinos en las noticias en general. El mismo guarismo de confianza en los medios que reflejó el informe de Latinbarómetro en 2018. Sintetizando estas variables puede afirmarse que tres de cada cinco personas descreen en los medios de comunicación.

Por otro lado, en 2018 Argentina quedó ubicada en el puesto 52 en la Clasificación Mundial de la Libertad de Expresión que realiza todos los años Reporteros Sin Fronteras, perdiendo dos lugares en relación a 2017. Según explica la organización internacional de periodistas, “los medios de comunicación argentinos más críticos a menudo son acusados de calumnia, comparecen ante tribunales civiles y suelen ser sancionados con multas destinadas a asfixiarlos económicamente. En 2017, durante las multitudinarias manifestaciones, varios reporteros fueron agredidos violentamente por la policía”. Un informe realizado por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SIPREBA) en conjunto con el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) contabilizó 45 periodistas heridos por las fuerzas de seguridad durante coberturas. En su mayoría recibieron impactos de balas de goma efectuados a corta distancia. Además “13 comunicadores populares fueron detenidos mientras informaban sobre hechos de violencia policial contra manifestantes. Padecieron el encierro y la incautación de sus herramientas de trabajo y ahora deben enfrentar el armado de causas”, destaca el informe.

Fuentes

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